jueves, 29 de enero de 2015


El valor del tiempo



miércoles, 7 de enero de 2015

Naces solo y mueres solo, pero preferiblemente, vive acompañado

Cuando las cosas van bien, cuando van rodadas, todo parece tener unos colores más llamativos, y en cierta forma todo lo ves magnificado. Das cosas por supuestas y las agujas del reloj avanzan incesantes sin necesidad de ayuda alguna.

Por lo contrario, cuando las cosas no van como quisieras, cuando se te juntan varios escollos que no te ves capaz de saltar, todo cambia. Debes dar cuerda al reloj y no te ves con fuerzas, y los días acontecen más grisáceos de lo normal. Es entonces cuando te hace falta una mano para tener más fuerza para ese reloj y para pintar los días.

Pero en ese momento, hay veces que te sientes solo. No encuentras ese respaldo incondicional, alguien que sea capaz de agarrarte del brazo hasta antes de que tropieces, que antes de que le digas nada ya sabe lo que te pasa y te haya dado ya el primer empujón incluso antes de que tú te hayas dado cuenta de que te pasa algo. Que te arranque de casa con cualquier excusa, y que para él el mañana sea demasiado tarde. Que por mucho que esté de tu lado o que no respalde tu decisión, sea capaz de animarte y de darte todo su apoyo y toda aquella fuerza que a ti te falta en ese momento, para que puedas lograr o realizar aquello que sabes que tienes que hacer pero que no te ves capaz.

Cuando eso sucede, cuando la soledad es tu única aliada, todo se hace más cuesta arriba. Y aunque tu reloj siga sin cuerda, la vida sigue, y esas grietas van calando cada vez más adentro de las rocas, esperando irremediablemente otra ola que las sacuda y les arranque otra pequeña parte de ellas mismas.

A veces, a menudo, siempre, lo más importante es tener a alguien que te haga llegar donde tu no puedes sin necesidad de articular palabra alguna, única y exclusivamente porque le importas.

jueves, 16 de octubre de 2014

Vine para quedarme

domingo, 10 de agosto de 2014

Amén

"Si todos los caminos llevan a Roma, ¿cómo se sale de Roma?
A veces pensamos demasiado y sentimos muy poco. Si alguien quiere seriamente formar parte de tu vida, hará lo imposible por estar en ella. Aunque, en cierto modo, perdamos entre pantallas el valor de las miradas, olvidando que cuando alguien nos dedica su tiempo nos está regalando lo único que no recuperará jamás.
Y es que la vida es un momento ¿sabes? Yo ahora estoy aquí y mañana no lo sé... Así que quería decirte que si alguna vez quieres algo, si quieres algo de verdad, ve por ello sin mirar atrás. Mirando al miedo de frente y a los ojos, entregando todo y dando el alma, sacando al niño que llevas dentro, ese que cree en los imposibles y que daría la luna por tocar una estrella... Así que no sé que será de mi mañana pero este sol siempre va a ser el mismo que el tuyo.
Los amigos son la familia que elegimos y yo te elijo a ti. Te elijo a ti por ser el dueño de las arrugas que tendré en los labios de vieja, y apuesto fuerte por todos estos años a tu lado, por las noches en vela, las fiestas, las risas, los secretos y los amores del pasado, tus abrazos así porque sí, sin venir a cuento, ni tener por qué celebrar algo.
Y es que en este tiempo me he dado cuenta de que los pequeños detalles son los que hacen las grandes cosas, que tú has hecho infinito mi límite, así que te doy las gracias por ser la única persona capaz de hacerme llorar riendo, por aparecer en mi vida con esa sonrisa loca, por ese brillo en los ojos capaz de pelear contra un millón de tsunamis..
Así que no, no sé dónde estaremos dentro de diez años, ni sé cómo se sale de Roma, no te puedo asegurar nada, pero te prometo que pase lo que pase, estés donde estés voy a acordarme de ti toda la vida y por eso mi luna va a estar siempre contigo, porque tú me enseñaste a vivir cada día cómo el primer día del resto de mi vida y eso... Eso no lo voy a olvidar a nunca."- Anónimo

sábado, 9 de agosto de 2014

"No importa la rápido que viaje la luz; siempre se encuentra con que la oscuridad ha llegado antes y la está esperando." Terry Pratchett

Hope

Parece mentira, la humanidad parece tener el deseo irrefrenable de crear. De crear para hacer la vida más cómoda, más llevadera. Comer en el suelo era incómodo; la humanidad creó la mesa.
Queríamos algo para descansar después del trabajo; la humanidad creó las sillas.
Los animales eran demasiado lentos para desplazarnos; la humanidad creó los vehículos.
Pero hasta nosotros tenemos nuestras limitaciones y no podemos abarcarlo todo. Al fin encontré algo cuya creación para satisfacernos no existía.
Queríamos algo para satisfacer nuestras necesidades amorosas, pero la humanidad no lo pudo crear.
Cómo crear algo para gustarle a alguien, para dar el primer paso, o tan sólo para decir un te quiero?
Era imposible, todos mis esquemas se habían roto.
Esa noche me la pasé en vela tumbado en el jardín. En un momento en que abrí los ojos, todo pareció iluminarse a mi alrededor. En ese preciso instante, una estrella fugaz quedaba retenida en mi retina.
- Ya está, lo tengo. La humanidad no pudo crear nada, pero allí dónde no puede llegar el ser humano llega el planeta. Gracias a esas estrellas, las personas pedimos deseos, aún sabiendo que es algo infundado, que es muy poco probable que sea verídico. Pero claro, si sabemos que no se va a cumplir, por qué vamos a hacerle caso a una simple estrella fugaz?
Volvía a encontrarme en un callejón sil salida. Mis esquemas volvieron a quebrarse.
Entonces tu, que llevabas observándome todo el día, te acercaste, y mientras me abrazabas me dijiste unas palabras que consiguieron llenarme de nuevo, y para siempre:
- Para eso Dios, o quien fuera que nos creara, nos dotó de algo que no hacía falta crear, sino que ya residía en nosotros.
- El qué? - Pregunté yo.
- La esperanza, esperanza de que algo improbable pueda ocurrir, porque no existe nada imposible, sino poco probable.
Porqué la esperanza es lo último que se pierde - finalizó.

miércoles, 16 de julio de 2014

...que caminem per poder ser

I volem ser per caminar...